Documental sobre Scotch (reseña)

En abril fue la premiere latinoamericana en Buenos Aires del documental Scotch: A Golden Dream. Se proyectó en el marco de la vigésima edición del festival de cine independiente “BAFICI”. Tuvimos la oportunidad de verlo con algunos amigos y amigas de nuestro club de whisky y nos gustó. El director del documental se llama oportunamente Andrew Peat, parecía predestinado por su apellido a hacer una película sobre los whiskies ahumados de la isla de Islay. Justamente el documental se concentra en esa categoría de scotch, especialmente en la destilería Bruichladdich. La productora del film es de Taiwán, un país donde, como se encargan de decir en el film, existe un enorme interés en los whiskies de malta y el único país en el mundo donde se consume más single malt que blended, algo que no sucede ni en Escocia. Taiwán tiene sus propios single malts, uno de ellos Kavalan, que cosecha buenas críticas. Cabe mencionar que los whiskies de Australasia llegan a la Argentina con un precio muy superior a sus pares escoceses de gama media. Volviendo al documental, aparecen en él personalidades reconocidas y mediáticas de la industria del scotch como Richard Paterson (Master Blender) de Whyte & Mackay; Bill Lumsden (Master Distiller) de Glenmorangie; el muy querible escritor de whisky Charles McLean; y como personalidad central, Jim McEwan, jubilado hace poco como Master Distiller de Bruichladdich y también ex-Bowmore. Jim McEwan asumió junto a otros la responsabilidad de recuperar esta distinguida destilería en 2001 luego de varios años de abandono. El hilo narrativo del documental se desarrolla justamente alrededor de esta recuperación. También toca diferentes aspectos de la cultura y la producción del whisky, desde la cebada y la turba del terroir, pasando por la producción y maduración, hasta la forma de degustar un whisky. Todo intercalado con lindas anécdotas, como la del granjero que menciona que es costumbre darle de tomar whisky a las ovejas enfermas y que esto consigue sanarlas en 9 de cada 10 casos. O aquél gerente general de la vieja guardia que tiró la colilla de su cigarrillo en uno de los fermentadores de su destilería para impresionar a un jóven Bill Lumsden en su primer día de trabajo. El documental es entretenido y con suficiente sustancia para el público más aficionado. Los referentes de la industria coincidían en deplorar los altísimos impuestos domésticos sobre el whisky, con la paradójica consecuencia de que comprar una botella de Bruichladdich a pocos metros de la destilería, fuera más caro que comprarla de repente en otro país como los EEUU (otro dato importantísimo si es que ustedes soñaban con viajar allá para tomar whisky a precios de agua mineral). Los lugareños de Islay, aunque sean fieles escoceses, piensan que si la isla fuera independiente, podrían pavimentar las rutas con oro, según dice uno de ellos. Aquellos que quieran ver este documental deberán esperar, la proyección durante el BAFICI fue la premiere latinoamericana y los productores todavía están negociando su lanzamiento comercial en salas de cine, la posibilidad de verlo en servicios de streaming y en dvd vendrá luego. Les dejo el trailer. 

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