Whisky Live Buenos Aires

Estamos a un par de días de la nueva edición de la Whisky Live en Buenos Aires, organizada por Whisky Malt Argentina. Prosadewhisky estuvo el año pasado y también va a estar este viernes 7 de diciembre en el tradicional palacio Paz. Hasta noviembre no se había anunciado públicamente esta edición y supongo que debe haber sido un esfuerzo dada la situación económica del país. A diferencia del año pasado, que comprendió varios días, este año será sólo un día aunque con un horario extendido, hasta las 2 de la mañana. Sólo esperemos no estar todos hacinados compitiendo por la atención y por el whisky. Tengo la intención de escribir posteriormente un reporte de cómo nos fue este año. Pero antes de eso, quería hacer algunas observaciones que postergué hasta ahora sobre la edición del año pasado. El año pasado fue la primera vez que asistí a este evento y es muy valorable contar con esta posibilidad, siendo Buenos Aires la única sede en toda América Latina de este importante festival internacional que se realiza en múltiples ciudades y continentes. Ya sólo por esto mi experiencia es positiva en el balance final. Pero quisiera hacer algunas observaciones o críticas constructivas muy puntuales y breves. Vamos a dejar para después del evento de este año lo demás. Me sorprendió la ausencia de ciertas destilerías como Caol Ila, de hecho la única destilería presente de Islay era Kilchoman, teniendo en cuenta la importancia de esa región escocesa y de que Caol Ila es una de las maltas más difundidas de Diageo y es utilizada prominentemente en los blends de Johnnie Walker. Caol Ila fue uno de los primeros single malts de los que escuché hablar en mi vida, cuando comenzaba a probar maltas. El whiskey americano y el bourbon también brillaron por su ausencia, más allá de Jack Daniel’s y de Jim Beam en sus expresiones regulares (no entiendo quién iría a un evento de este tipo a tomar eso). En una de las barras de cocktelería preparaban buenos Manhattans con Bulleit bourbon. Y aprovecho para mencionar que hasta donde yo sé y probé, sin ser un aficionado, los cocktails eran buenos y además se servían libremente (queda mal decir canilla libre en un evento así, no?). En las medidas de whisky, contrariamente, la generosidad no estaba, en su lugar te atendía la tacañería. Puedo estar siendo injusto, las medidas estaban justamente medidas, al mínimo, con el extremo más chico de los medidores o “jiggers”. Para aquellos que no estén familiarizados con la modalidad del festival, con el pago de la entrada uno obtiene una cuponera con 30 cupones que intercambia por whiskies, dependiendo qué whisky, este puede costar desde 2 cupones hasta 15 o más. Lo peor fue lo que hacía el representante de Mortlach (el whisky más “caro” que consumí en la noche) que me sirvió una medida con agua sin advertirme ni consultarme. Poca transparencia la del señor, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de cupones que salía ese whisky. No atiné a decirle nada cuando finalmente me di cuenta. Algo que le ví hacer con otras personas también. Supongo que siempre sin consultar y “de prepo”. Afortunadamente el único caso pero quiero dejarlo asentado y voy a estar alerta por si vuelvo a verlo este año. Los whiskies que más me llamaron la atención fueron los exóticos provenientes de países no tradicionales como la India, el whisky de Paul John era exquisito y el standf estaba atendido por alguien venido directamente de allá (ahora sospecho que era el mismísimo fundador y dueño, Paul P. John). Otro whisky que me atrapó fue Hellyers Road, hecho en Tasmania, Australia. Tanto me interesó que terminé comprando al tiempo una botella para tomarla con mi club de whisky. Eddu de Francia también fue una experiencia diferente para mí, me recordó algo a una salsa de pescado muy utilizada en la cocina vietnamita. Este año voy a estar atento a ver qué más puedo conocer. Mi crítica más importante a la organización sería con respecto a la música y al entretenimiento del evento. El escenario estaba en el mismo salón y muy cerca de los stands de las más prestigiosas marcas y destilerías (Macallan, Tomatin, Glen Scotia, Mortlach y otros) y todos los anuncios y espectáculos se daban ahí, había mucho ruido y distracciones para los que buscan concentrarse en lo que pueden probar, informarse y conversar con los representantes de las marcas. Entiendo que haya tal vez la necesidad de animar y atraer a un público nuevo del whisky, pero dudo que ese público esté ahí, pagando 2500 pesos la entrada para ver de qué se trata esto. El público real debe ser mayoritariamente el aficionado al whisky, el que probablemente lo que más quiere es poder hablar y probar amenamente sus whiskies. Esto no es la fiesta de San Patricio. La música y el espectáculo tienen su lugar pero no al lado de los stands con los mejores whiskies. Esto que acabo de decir sería mi principal crítica al evento. Por último, en el futuro sería bueno anticipar online los whiskies que estarán presentes durante el evento, tal como sucede en los websites de otros festivales de whisky. El año pasado figuraban algunas de las marcas en el sitio, aunque eran sólo unas pocas y más a modo de publicidad, sin especificar las etiquetas que se iban a poder probar durante el evento. Veo que este año tampoco se hizo. 

Mientras tanto, gracias por estar WhiskyLive, nos vemos ahí!

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